Decidir cómo quieres que sea tu casa no es sencillo, ni siquiera para una pareja de arquitectos
“Vivir en nuestra propia obra ha sido una lección de claridad”, explica una pareja de arquitectos sobre la reforma de su piso. Diseñar para uno mismo puede resultar mucho más complejo que hacerlo para otros: cuando el cliente es tu propia vida cotidiana, cada decisión pesa más y cada renuncia obliga a replantearse qué es realmente imprescindible. En su caso, el proceso les recordó que la arquitectura más valiosa no es la que acumula ideas o gestos formales, sino la que logra responder con precisión a una forma de vivir concreta.
Padres de dos hijos, el principal desafío consistía en lograr que, en 78 metros cuadrados, la vivienda funcionara realmente para una vida familiar intensa y cambiante. El objetivo no era solo aprovechar el espacio, sino evitar la sensación de saturación y, al mismo tiempo, preservar cierta intimidad para cada miembro de la familia.
A partir de esa premisa, todo el proyecto se articuló en torno a un equilibrio entre convivencia e intimidad. Por un lado, una zona común abierta y fluida que favorece el encuentro y la vida compartida; por otro, espacios más recogidos, silenciosos y bien resueltos donde cada uno puede encontrar su propio lugar dentro de la casa.
“La reforma no solo reorganiza el espacio, sino que acompaña el ritmo cotidiano de la familia”, explican. Estos arquitectos hablan sobre cómo sacarle partido a un piso antiguo de 78 metros cuadrados que funcione para una familia de cuatro.
Cuando se tiene un piso pequeño, ¿cuál es el error más común al reformarlo?
El error más habitual es intentar encajar demasiadas habitaciones. En un piso pequeño suele funcionar mejor priorizar una zona común amplia y bien pensada que sumar un despacho o un dormitorio extra que luego apenas se usa. Además, otro fallo frecuente es no planificar el almacenamiento desde el inicio de la reforma. En pisos pequeños, los armarios o muebles a medida deberían pensarse junto con la distribución. Si se dejan para el final, lo normal es acabar añadiendo muebles sueltos que ocupan demasiado y hacen que la casa parezca más pequeña y desordenada.
¿Qué hacer para que un piso parezca más grande?
Es imprescindible aprovechar al máximo la luz natural: evitar tabiques innecesarios, usar puertas correderas o abrir visualmente algunos espacios ayuda a que la luz llegue más lejos. Apostar por mobiliario integrado hace que la casa se vea más limpia y despejada.
¿Cómo ganar almacenamiento?
En pisos pequeños, el mejor almacenamiento es el que está integrado en la arquitectura y casi pasa desapercibido. Uno de los espacios más desaprovechados suele ser el recibidor. Con armarios poco profundos o bancos con almacenaje se puede crear un lugar para guardar abrigos o zapatos. También pasa mucho con los pasillos. Muchas veces se dejan vacíos, pero se pueden integrar librerías estrechas o armarios empotrados.
¿Cómo adaptar un piso de 78 m² a una familia sin renunciar a la comodidad e intimidad?
No se trataba solo de optimizar metros, sino de entender muy bien cómo vive cada miembro de la familia. En nuestro caso, los ritmos diarios son muy distintos, así que uno de los aspectos más importantes fue trabajar el aislamiento acústico interior. Nos interesaba que la casa permitiera convivir sin que las rutinas de unos invadieran constantemente las de los otros.
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